La Liga Colombiana de Carreras de Drones alerta sobre un riesgo en la nueva competencia debido a la norma de la DIAN, que impone restricciones en equipos y afecta incluso a turistas.

La Liga Colombiana de Carreras de Drones alerta sobre un riesgo en la nueva competencia debido a la norma de la DIAN, que impone restricciones en equipos y afecta incluso a turistas.

Riesgos Regulatorios en Competencias de Drones en Colombia: El Caso de las Normas de la DIAN

Contexto de las Competencias de Drones en Colombia

Las competencias de drones han emergido como una disciplina deportiva innovadora en Colombia, impulsada por la Liga Colombiana de Carreras de Drones (LCCD). Esta liga organiza eventos que combinan tecnología avanzada con habilidades de pilotaje, atrayendo participantes locales e internacionales. Sin embargo, el desarrollo de estas actividades se ve amenazado por regulaciones aduaneras estrictas implementadas por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN). Estas normas, destinadas a controlar la importación de equipos electrónicos, imponen restricciones que podrían paralizar eventos programados y limitar la participación de aficionados y turistas.

La LCCD ha alertado sobre el impacto de estas medidas en su calendario de competencias, particularmente en una nueva carrera prevista para los próximos meses. Los drones, clasificados como dispositivos electrónicos de alto valor, requieren autorizaciones especiales para su ingreso al país, lo que genera demoras y costos adicionales. Este escenario no solo afecta a los competidores profesionales, sino también a los entusiastas que buscan experimentar con esta tecnología emergente.

Detalles de las Normas Aduaneras de la DIAN

La DIAN ha fortalecido sus controles sobre la importación de equipos electrónicos mediante la Resolución 000046 de 2023, que clasifica los drones como bienes sujetos a vigilancia aduanera intensiva. Esta normativa exige la presentación de documentos como facturas comerciales detalladas, certificados de origen y, en algunos casos, licencias de importación previas. El objetivo principal es prevenir el contrabando y garantizar el pago de aranceles, pero sus requisitos han resultado excesivos para dispositivos recreativos o deportivos.

Entre las restricciones clave se encuentran:

  • Límites de valor: Equipos con un valor superior a 2.000 dólares deben someterse a un proceso de valoración detallado, lo que puede extenderse por semanas.
  • Requisitos documentales: Los importadores, incluidos turistas, necesitan declarar el equipo con antelación y justificar su uso no comercial, un proceso que a menudo se complica por la falta de claridad en las instrucciones.
  • Sanciones por incumplimiento: La retención temporal o permanente de drones en aduanas, junto con multas que oscilan entre el 20% y el 100% del valor del equipo, disuade a los usuarios de viajar con estos dispositivos.

Estas medidas, aunque alineadas con estándares internacionales de control aduanero, no distinguen adecuadamente entre usos comerciales e industriales versus recreativos, generando un impacto desproporcionado en el sector de drones deportivos.

Impacto en la Liga Colombiana de Carreras de Drones

La LCCD, fundada en 2018, ha promovido el deporte de drones como una alternativa accesible a disciplinas tradicionales, fomentando la innovación en robótica y control remoto. Sus eventos, que incluyen carreras de alta velocidad y desafíos de precisión, dependen de la disponibilidad de drones importados de marcas líderes como DJI o Parrot. La nueva competencia amenazada involucra participantes de varios países, con premios que incentivan la participación internacional.

Sin embargo, las normas de la DIAN han provocado la cancelación de envíos de equipos y la postergación de entrenamientos. Representantes de la liga estiman que hasta el 40% de los drones utilizados en competencias provienen de importaciones recientes, y las demoras aduaneras podrían elevar los costos operativos en un 30%. Además, la incertidumbre regulatoria desalienta patrocinios y alianzas con empresas tecnológicas, limitando el crecimiento del ecosistema local de drones.

Expertos en tecnologías emergentes destacan que estas restricciones frenan la adopción de drones en aplicaciones educativas y de investigación, áreas donde Colombia podría posicionarse como líder regional. La falta de exenciones para fines deportivos o no lucrativos agrava el problema, contrastando con políticas más flexibles en países como Estados Unidos o Brasil.

Implicaciones para Turistas y Usuarios Recreativos

Las normas no se limitan a competidores profesionales; afectan directamente a turistas y aficionados que viajan con drones para fines recreativos. En aeropuertos como El Dorado en Bogotá o José María Córdova en Rionegro, se han reportado casos de retención de equipos personales, obligando a los viajeros a dejar sus drones en el extranjero o enfrentar procesos burocráticos prolongados.

Para mitigar estos riesgos, se recomienda a los usuarios:

  • Verificar regulaciones previas: Consultar el portal de la DIAN y la Aeronáutica Civil para confirmar requisitos de importación temporal.
  • Documentación completa: Llevar facturas, manuales y declaraciones juradas que certifiquen el uso no comercial del equipo.
  • Alternativas locales: Considerar el alquiler de drones en Colombia a través de proveedores autorizados, aunque esto incremente costos para visitantes.

Esta situación subraya la necesidad de una actualización normativa que incorpore excepciones para turismo tecnológico, alineándose con el auge global de drones en el ocio y la fotografía aérea.

Consideraciones Finales sobre el Futuro Regulatorio

El caso de la LCCD ilustra los desafíos de equilibrar la seguridad aduanera con la promoción de tecnologías emergentes en Colombia. Una colaboración entre la DIAN, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) y entidades deportivas podría derivar en guías específicas para drones recreativos y deportivos, facilitando su importación sin comprometer los controles. Mientras tanto, la industria debe abogar por reformas que fomenten la innovación, asegurando que Colombia no se quede rezagada en el panorama global de drones.

La resolución de estos conflictos regulatorios no solo beneficiaría a la LCCD, sino que impulsaría el desarrollo de habilidades técnicas en la población joven, contribuyendo a un ecosistema digital más robusto.

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