Estas extensiones de Chrome podrían haber estado extrayendo tus conversaciones en ChatGPT y DeepSeek.

Estas extensiones de Chrome podrían haber estado extrayendo tus conversaciones en ChatGPT y DeepSeek.

Extensiones Maliciosas en Chrome que Comprometen Datos de Modelos de IA como ChatGPT y DeepSeek

Introducción al Riesgo en Extensiones de Navegador

En el ecosistema de navegadores web, las extensiones representan una herramienta valiosa para mejorar la funcionalidad y la experiencia del usuario. Sin embargo, este mismo mecanismo de ampliación puede convertirse en un vector de ataque significativo en el ámbito de la ciberseguridad. Recientemente, se ha identificado una campaña maliciosa que aprovecha extensiones de Google Chrome para robar datos sensibles relacionados con interacciones en modelos de inteligencia artificial (IA) como ChatGPT y DeepSeek. Esta amenaza no solo expone credenciales de acceso, sino que también compromete historiales de conversaciones y sesiones activas, lo que podría derivar en fugas de información confidencial.

Las extensiones de Chrome, alojadas en la Chrome Web Store, están diseñadas para integrarse profundamente con el navegador, accediendo a permisos como lectura de datos en páginas web, almacenamiento local y ejecución de scripts en contextos específicos. Cuando estos permisos se otorgan a extensiones maliciosas, los atacantes pueden interceptar comunicaciones con servicios de IA, capturando tokens de autenticación y payloads de solicitudes. En el contexto de la IA generativa, donde los usuarios comparten datos sensibles para obtener respuestas personalizadas, este tipo de robo representa un riesgo escalado, ya que podría facilitar el acceso no autorizado a cuentas premium o incluso la extracción de prompts propietarios.

La detección de esta campaña, denominada “StealC” por investigadores de ciberseguridad, revela patrones comunes en el malware distribuido a través de tiendas oficiales. A diferencia de ataques directos vía phishing, estas extensiones operan de manera sigilosa, instalándose bajo la apariencia de herramientas legítimas como optimizadores de productividad o asistentes de IA. Su prevalencia subraya la necesidad de una revisión constante de los permisos concedidos y la importancia de la verificación de fuentes en entornos digitales interconectados.

Mecanismos Técnicos de Robo de Datos en Extensiones Maliciosas

El funcionamiento técnico de estas extensiones maliciosas se basa en la arquitectura de JavaScript y las APIs proporcionadas por Chrome. Una extensión típica se compone de un archivo manifest.json que declara permisos como “activeTab”, “storage” y “webRequest”, permitiendo la inyección de scripts en páginas específicas. En el caso de servicios de IA, los atacantes configuran reglas de coincidencia de URL para targeting preciso, como “chat.openai.com” o dominios asociados a DeepSeek.

Una vez activada, la extensión utiliza técnicas de inyección de contenido (content scripts) para monitorear eventos DOM en tiempo real. Por ejemplo, cuando un usuario inicia sesión en ChatGPT, el script captura el token JWT (JSON Web Token) almacenado en cookies o localStorage. Este token, esencial para mantener sesiones autenticadas, se exfiltra a servidores controlados por los atacantes mediante solicitudes HTTP POST encubiertas. En paralelo, se interceptan payloads de API, como prompts enviados a endpoints como “/v1/chat/completions”, extrayendo texto sensible antes de que sea procesado por el modelo de IA.

Para DeepSeek, un modelo de IA open-source enfocado en tareas de codificación y razonamiento, el robo se extiende a claves API integradas en aplicaciones web. Las extensiones maliciosas simulan funcionalidades legítimas, como “mejoras de prompts” o “integraciones con editores de código”, para ganar confianza. Técnicamente, emplean WebSockets para capturar flujos de datos en tiempo real, un protocolo común en interfaces de chat de IA. La ofuscación del código, mediante minificación y polimorfismo, complica la detección por herramientas antivirus integradas en Chrome.

Además, estas extensiones implementan mecanismos de persistencia, actualizándose automáticamente para evadir revisiones de la Chrome Web Store. Los datos robados se envían a infraestructuras C2 (Command and Control) hospedadas en servicios cloud anónimos, donde se agregan para análisis posterior. Este enfoque modular permite a los atacantes escalar operaciones, afectando potencialmente a decenas de miles de usuarios sin alertar a las plataformas de IA directamente.

Ejemplos Específicos de Extensiones Implicadas y su Alcance

Entre las extensiones identificadas en la campaña StealC se encuentran herramientas disfrazadas como “ChatGPT Enhancer” o “DeepSeek Optimizer”, que acumulan miles de instalaciones antes de ser detectadas. Una en particular, con más de 10,000 usuarios activos, prometía acelerar respuestas de IA mediante cachés locales, pero en realidad inyectaba keyloggers para capturar entradas de teclado en formularios de login.

Otra variante se enfocaba en DeepSeek, ofreciendo “herramientas de depuración de código IA”, accediendo a repositorios GitHub integrados y robando snippets de código generados. Estas extensiones solicitan permisos excesivos, como acceso a “tabs” y “downloads”, permitiendo no solo el robo de datos de IA, sino también la descarga de historiales completos de navegación. Según reportes, al menos cinco extensiones han sido removidas de la tienda, pero clones persisten bajo nombres similares.

El alcance geográfico es amplio, con infecciones reportadas en América Latina, Europa y Asia, donde el uso de IA generativa ha crecido exponencialmente. En contextos empresariales, esto podría traducirse en brechas de propiedad intelectual, ya que prompts incluyen detalles de proyectos confidenciales. La campaña StealC se vincula a actores estatales o cibercriminales motivados por inteligencia económica, utilizando los datos robados para entrenar modelos competidores o venderlos en mercados negros.

Impacto en la Seguridad de la IA Generativa y sus Usuarios

El robo de datos en plataformas de IA como ChatGPT y DeepSeek tiene implicaciones profundas para la privacidad y la integración de estas tecnologías en flujos de trabajo diarios. Los usuarios individuales enfrentan riesgos de suplantación de identidad, donde credenciales robadas permiten accesos no autorizados a cuentas vinculadas, como correos electrónicos o servicios cloud. En entornos corporativos, la exposición de conversaciones sensibles podría revelar estrategias comerciales, algoritmos propietarios o datos de clientes, violando regulaciones como la LGPD en Brasil o la GDPR en Europa.

Desde una perspectiva técnica, este incidente resalta vulnerabilidades en la cadena de suministro de software de navegadores. Las APIs de Chrome, aunque seguras por diseño, dependen de la revisión humana y automatizada de la tienda, que no siempre detecta comportamientos maliciosos post-instalación. Para la IA, el impacto se extiende a la integración con blockchain y ciberseguridad: datos robados podrían usarse para envenenar modelos de machine learning o simular transacciones fraudulentas en redes descentralizadas.

Estadísticamente, con más de 2 mil millones de usuarios de Chrome, incluso un 0.1% de infecciones representa cientos de miles de víctimas. El costo económico incluye no solo remediaciones, sino también la erosión de confianza en herramientas de IA, potencialmente frenando adopción en sectores como la educación y la salud en América Latina, donde el acceso a estas tecnologías es crucial para la innovación.

Medidas de Prevención y Detección en Entornos de Navegador

Para mitigar estos riesgos, los usuarios deben adoptar prácticas de higiene cibernética rigurosas. En primer lugar, revisar y revocar permisos de extensiones existentes mediante el panel de gestión de Chrome (chrome://extensions/). Solo instalar desde fuentes verificadas y limitar permisos a lo esencial, utilizando la opción “detalles” en la Chrome Web Store para escudriñar descripciones y reseñas.

Herramientas de detección como extensiones de seguridad (ej. uBlock Origin con filtros anti-malware) o software antivirus con módulos de análisis de comportamiento pueden identificar anomalías, como solicitudes HTTP inusuales a dominios sospechosos. En el ámbito empresarial, implementar políticas de gestión de dispositivos (MDM) que bloqueen instalaciones no aprobadas y monitoreen tráfico de red para patrones de exfiltración.

Para desarrolladores de IA, integrar mecanismos de autenticación multifactor (MFA) robustos y tokens de corta duración reduce el impacto de robos. Además, plataformas como OpenAI podrían implementar cabeceras de seguridad CSP (Content Security Policy) más estrictas para prevenir inyecciones de scripts externos. En el contexto de blockchain, vincular accesos a IA con wallets descentralizadas podría agregar una capa de verificación inmutable.

La educación juega un rol clave: campañas de concientización sobre riesgos de extensiones, similares a las de phishing, deben enfatizar la verificación de actualizaciones y el uso de VPN para enmascarar sesiones de IA. Herramientas open-source como Extension Auditor permiten auditorías manuales, escaneando código fuente en busca de indicadores de compromiso (IoC) como llamadas a APIs de exfiltración.

Análisis Avanzado: Integración con Amenazas Emergentes en IA y Blockchain

Esta campaña StealC no opera en aislamiento; se intersecta con tendencias más amplias en ciberseguridad de IA. Por ejemplo, los datos robados de prompts en ChatGPT podrían usarse para fine-tuning de modelos adversarios, creando deepfakes o ataques de jailbreak en sistemas de IA. En blockchain, donde IA se usa para oráculos y smart contracts, credenciales comprometidas podrían facilitar inyecciones en transacciones, como en DeFi platforms que integran chatbots para consultas de usuarios.

Técnicamente, los atacantes emplean técnicas de evasión avanzadas, como homomorfismo de encriptación para ocultar payloads durante la transmisión, o integración con redes Tor para anonimato. Investigadores recomiendan el uso de sandboxes para extensiones, una funcionalidad en desarrollo en Chrome, que aislaría scripts en entornos virtuales. Para DeepSeek, como modelo accesible vía API, implementar rate limiting y watermarking en respuestas ayudaría a rastrear fugas.

En América Latina, donde el crecimiento de startups en IA y blockchain es acelerado, estos incidentes demandan marcos regulatorios específicos. Países como México y Argentina podrían beneficiarse de colaboraciones con Google para revisiones más estrictas, incorporando IA en el proceso de moderación de la Chrome Web Store para detectar patrones anómalos en submissions.

Explorando el futuro, la convergencia de IA con edge computing en navegadores podría mitigar riesgos centralizados, procesando prompts localmente sin exposición a extensiones. Sin embargo, esto requiere avances en privacidad diferencial, equilibrando utilidad y seguridad en modelos como los de DeepSeek.

Conclusión Final: Fortaleciendo la Defensa en Ecosistemas Digitales

La detección de extensiones maliciosas que roban datos de ChatGPT y DeepSeek subraya la fragilidad inherente en la extensión de funcionalidades de navegadores, particularmente en el dominio de la IA generativa. Mientras las tecnologías emergentes como blockchain ofrecen vías para autenticación segura, la responsabilidad recae en usuarios, desarrolladores y plataformas para priorizar la verificación y el monitoreo continuo. Adoptar estas medidas no solo previene brechas inmediatas, sino que fomenta un ecosistema digital más resiliente, donde la innovación en ciberseguridad acompaña el avance de la IA.

En última instancia, este incidente sirve como catalizador para una reevaluación de permisos y arquitecturas de software, asegurando que el potencial transformador de herramientas como ChatGPT y DeepSeek no se vea socavado por vectores de ataque prevenibles. La colaboración global en inteligencia de amenazas será clave para anticipar y neutralizar campañas futuras.

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