Niveles de Seguridad en el Esquema Nacional de Seguridad: Bajo, Medio y Alto
Introducción al Esquema Nacional de Seguridad
El Esquema Nacional de Seguridad (ENS) representa un marco normativo en España diseñado para garantizar la protección de la información en los sistemas de información del sector público. Este esquema establece directrices claras para clasificar y aplicar medidas de seguridad según el nivel de riesgo asociado a los servicios y sistemas. Los niveles de seguridad se dividen en bajo, medio y alto, cada uno con requisitos específicos que abarcan áreas como la organización, el entorno físico, el personal, las comunicaciones y las medidas de protección. Esta clasificación permite a las entidades adaptar sus estrategias de ciberseguridad de manera proporcional al impacto potencial de una brecha de seguridad.
Nivel de Seguridad Bajo
El nivel bajo se aplica a sistemas y servicios donde una interrupción o violación de la confidencialidad, integridad o disponibilidad tendría un impacto mínimo. En este nivel, las medidas se centran en prácticas básicas de higiene digital para mitigar riesgos comunes sin requerir inversiones significativas en infraestructura avanzada.
- Organización: Se debe designar un responsable de seguridad que supervise las políticas básicas. Es obligatorio realizar evaluaciones periódicas de riesgos, aunque con una frecuencia anual como mínimo.
- Entorno Físico: Acceso controlado a las instalaciones mediante cerraduras simples y vigilancia básica. No se exigen sistemas de detección de intrusiones sofisticados.
- Personal: Capacitación inicial en conceptos fundamentales de ciberseguridad, como el reconocimiento de phishing y el uso seguro de contraseñas. No se requiere formación continua obligatoria.
- Comunicaciones y Operaciones: Uso de protocolos estándar como HTTPS para transmisiones web. Se recomienda el cifrado básico para datos sensibles, pero no es estricto para todos los flujos.
- Protección de la Información: Implementación de copias de seguridad semanales y control de accesos mediante autenticación simple, como nombres de usuario y contraseñas.
Este nivel es adecuado para servicios administrativos rutinarios o sistemas con bajo volumen de datos críticos, asegurando una base sólida sin sobrecargar recursos.
Nivel de Seguridad Medio
En el nivel medio, el impacto de una falla podría afectar a un número significativo de usuarios o procesos operativos, requiriendo medidas más robustas para prevenir y responder a amenazas. Aquí, se enfatiza la integración de controles preventivos y de detección para mantener la continuidad del servicio.
- Organización: Establecimiento de un plan de seguridad integral aprobado por la dirección, con revisiones semestrales. Incluye la definición de roles claros y la auditoría interna anual.
- Entorno Físico: Controles de acceso biométricos o con tarjetas en áreas sensibles. Instalación de sistemas de alarma y CCTV para monitoreo continuo.
- Personal: Formación obligatoria y recurrente en ciberseguridad, cubriendo temas como gestión de incidentes y cumplimiento normativo. Verificación de antecedentes para personal con acceso a datos sensibles.
- Comunicaciones y Operaciones: Encriptación de extremo a extremo para comunicaciones críticas y segmentación de redes para aislar componentes vulnerables. Monitoreo de logs en tiempo real.
- Protección de la Información: Políticas de cifrado para datos en reposo y en tránsito. Copias de seguridad diarias con pruebas de restauración periódicas y mecanismos de autenticación multifactor (MFA).
Este nivel se utiliza comúnmente en servicios públicos que manejan información personal o operativa moderada, equilibrando costo y efectividad en la mitigación de riesgos.
Nivel de Seguridad Alto
El nivel alto se reserva para sistemas cuya compromisión podría generar daños graves a la seguridad nacional, económica o social. Las medidas son exhaustivas, incorporando tecnologías avanzadas y procesos rigurosos para contrarrestar amenazas sofisticadas, incluyendo ciberataques dirigidos.
- Organización: Creación de un comité de seguridad de alto nivel con participación directiva. Evaluaciones de riesgos continuas, auditorías externas anuales y planes de contingencia probados mediante simulacros regulares.
- Entorno Físico: Acceso restringido con autenticación multifactor y vigilancia 24/7. Instalaciones redundantes y protegidas contra desastres naturales o sabotajes físicos.
- Personal: Programas de formación avanzada y certificaciones obligatorias. Verificaciones exhaustivas de antecedentes, incluyendo polygraphos si es necesario, y protocolos de rotación de personal para evitar insider threats.
- Comunicaciones y Operaciones: Redes segregadas con firewalls de nueva generación y sistemas de detección de intrusiones (IDS/IPS). Cifrado cuántico-resistente y monitoreo forense en tiempo real.
- Protección de la Información: Cifrado AES-256 para todos los datos sensibles, con gestión de claves centralizada. Copias de seguridad múltiples en sitios off-site, pruebas de integridad y respuesta a incidentes con equipos dedicados.
Este nivel es esencial para infraestructuras críticas como sistemas de salud, defensa o finanzas, donde la resiliencia es prioritaria para salvaguardar intereses nacionales.
Clasificación y Aplicación de los Niveles
La determinación del nivel de seguridad se basa en una evaluación inicial del impacto, considerando factores como el volumen de datos, la criticidad del servicio y las consecuencias de una brecha. Las entidades deben documentar esta clasificación y ajustarla periódicamente ante cambios en el entorno de amenazas. El ENS promueve la adopción gradual, permitiendo transiciones entre niveles según evolucione la madurez organizacional.
En términos de implementación, se recomienda integrar herramientas de automatización para el cumplimiento, como plataformas de gestión de identidades y accesos (IAM) o sistemas SIEM para monitoreo. Además, la colaboración con entidades certificadoras asegura el alineamiento con estándares internacionales como ISO 27001.
Consideraciones Finales
La adopción efectiva de los niveles de seguridad del ENS fortalece la postura de ciberseguridad en el sector público, minimizando vulnerabilidades y fomentando una cultura de responsabilidad compartida. Al priorizar medidas proporcionales al riesgo, las organizaciones no solo cumplen con obligaciones regulatorias, sino que también protegen la confianza ciudadana en los servicios digitales. La evolución continua de las amenazas cibernéticas subraya la necesidad de revisiones regulares y actualizaciones para mantener la relevancia de estas estrategias.
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