Pruebas de Penetración y Ejercicios Dirigidos por Amenazas en el Marco de DORA
Introducción al Reglamento DORA
El Reglamento sobre la Resiliencia Operativa Digital (DORA, por sus siglas en inglés) representa un marco normativo clave de la Unión Europea diseñado para fortalecer la resiliencia operativa digital en el sector financiero. Aprobado en 2022 y con entrada en vigor prevista para enero de 2025, DORA busca mitigar los riesgos cibernéticos y tecnológicos que afectan a entidades financieras, proveedores de servicios de tecnologías de la información (TSP) y otros actores del ecosistema financiero. Este reglamento impone requisitos obligatorios en materia de gestión de riesgos de TIC, pruebas de resiliencia y respuesta a incidentes, con el objetivo de garantizar la continuidad de los servicios críticos ante amenazas emergentes.
En este contexto, las pruebas de penetración y los ejercicios dirigidos por amenazas emergen como herramientas esenciales para cumplir con los artículos 25 y 26 de DORA, que exigen evaluaciones periódicas de vulnerabilidades y simulaciones de escenarios adversos. Estas prácticas no solo ayudan a identificar debilidades en los sistemas, sino que también fomentan una cultura de preparación proactiva contra ciberataques sofisticados.
Conceptos Fundamentales de las Pruebas de Penetración
Las pruebas de penetración, comúnmente conocidas como pentesting, consisten en simulaciones controladas de ataques cibernéticos realizadas por expertos éticos para evaluar la seguridad de sistemas, redes y aplicaciones. Bajo DORA, estas pruebas deben realizarse anualmente para entidades financieras de mayor tamaño y con mayor impacto sistémico, cubriendo aspectos como la autenticación, el control de accesos y la integridad de datos.
El proceso típico de una prueba de penetración incluye varias fases técnicas:
- Reconocimiento: Recopilación de información pública sobre el objetivo, como direcciones IP, dominios y perfiles de empleados, utilizando herramientas como Nmap o WHOIS para mapear la superficie de ataque.
- Escaneo: Identificación de vulnerabilidades mediante escáneres automatizados, como Nessus o OpenVAS, que detectan puertos abiertos, servicios desactualizados y configuraciones erróneas.
- Explotación: Intento de aprovechamiento de debilidades, por ejemplo, inyectando código SQL en aplicaciones web o explotando fallos de buffer overflow en software legado, siempre dentro de un entorno autorizado para evitar impactos reales.
- Post-explotación: Análisis de las consecuencias de una brecha exitosa, como el acceso a datos sensibles o la escalada de privilegios, utilizando técnicas como pivoting para moverse lateralmente en la red.
- Información: Generación de un reporte detallado con hallazgos, riesgos clasificados por severidad (por ejemplo, usando CVSS) y recomendaciones de mitigación, como parches de seguridad o implementación de multifactor de autenticación.
En el ámbito de DORA, las pruebas deben alinearse con estándares como ISO 27001 y NIST SP 800-115, asegurando que cubran no solo componentes TIC internos, sino también cadenas de suministro de terceros. Para entidades de alto impacto, DORA exige pruebas avanzadas que incluyan entornos en la nube y sistemas distribuidos, considerando amenazas como el ransomware o ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS).
Ejercicios Dirigidos por Amenazas: Una Enfoque Basado en Escenarios Reales
Los ejercicios dirigidos por amenazas, o threat-led exercises, van más allá de las pruebas tradicionales al simular ataques completos basados en tácticas, técnicas y procedimientos (TTP) de adversarios reales, como los documentados en el marco MITRE ATT&CK. DORA los promueve específicamente en el artículo 26, requiriendo su ejecución al menos cada tres años para entidades críticas, o con mayor frecuencia si se detectan riesgos elevados.
Estos ejercicios se distinguen por su enfoque holístico, integrando no solo aspectos técnicos, sino también respuestas operativas y de gobernanza. Un ejemplo clave es el Threat-Led Penetration Testing (TLPT), que sigue el modelo de la Agencia Nacional de Ciberseguridad del Reino Unido (NCSC). En un TLPT, el equipo rojo (red team) opera con inteligencia de amenazas actualizada, simulando campañas de phishing avanzado, explotación de zero-days o intrusiones persistentes avanzadas (APT).
Las fases principales incluyen:
- Planificación: Definición de objetivos basados en perfiles de amenazas relevantes para el sector financiero, como grupos patrocinados por estados o ciberdelincuentes motivados por ganancias. Se establecen reglas de compromiso (RoE) para limitar daños, incluyendo “kill switches” de emergencia.
- Ejecución: Simulación de un ataque multifase, por instancia, comenzando con ingeniería social para obtener credenciales iniciales, seguido de movimiento lateral mediante herramientas como Cobalt Strike, y culminando en exfiltración de datos simulados. Se mide la detección por parte del equipo azul (defensores) usando SIEM y EDR.
- Evaluación: Análisis post-ejercicio con métricas cuantitativas, como tiempo de detección (MTTD) y tiempo de respuesta (MTTR), junto con lecciones aprendidas. DORA exige que estos informes se compartan con autoridades supervisoras, como el Banco Central Europeo.
- Mejora Continua: Integración de hallazgos en planes de resiliencia, actualizando políticas de segmentación de red o implementando zero-trust architectures para prevenir propagaciones de brechas.
A diferencia de las pruebas de penetración estáticas, los ejercicios dirigidos por amenazas incorporan elementos dinámicos, como la adaptación en tiempo real del atacante ante defensas, lo que proporciona una visión más realista de la resiliencia operativa. Para el sector financiero, esto es crucial ante amenazas como el robo de credenciales o la manipulación de transacciones en blockchain integradas.
Integración de Ambas Prácticas en la Estrategia de Resiliencia de DORA
DORA no solo obliga a realizar estas pruebas, sino que las integra en un ciclo de gestión de riesgos continuo. Las entidades deben documentar sus programas de testing en el marco de la gestión de riesgos TIC (artículo 6), asegurando cobertura de todos los sistemas materiales. Para proveedores TSP, DORA impone requisitos contractuales que incluyen auditorías independientes y pruebas conjuntas.
Los beneficios técnicos incluyen la identificación temprana de vectores de ataque, como vulnerabilidades en APIs de pago o debilidades en entornos híbridos cloud-on-premise. Además, fomentan la colaboración entre equipos de seguridad, operaciones y cumplimiento, alineándose con principios de DevSecOps para una integración fluida en el ciclo de vida del software.
Desafíos comunes en la implementación abarcan la escasez de talento calificado en red teaming y la complejidad de simular amenazas en entornos regulados. Para mitigarlos, DORA permite el uso de proveedores certificados y frameworks estandarizados, como el de la European Union Agency for Cybersecurity (ENISA).
Conclusiones
Las pruebas de penetración y los ejercicios dirigidos por amenazas constituyen pilares fundamentales para el cumplimiento de DORA, fortaleciendo la resiliencia digital del sector financiero contra un panorama de amenazas en evolución. Al adoptar estas prácticas de manera rigurosa, las entidades no solo evitan sanciones regulatorias, sino que también protegen la estabilidad económica más amplia. La adopción proactiva de estos métodos asegura una preparación robusta, minimizando impactos de incidentes y promoviendo la innovación segura en tecnologías emergentes como la IA y el blockchain.
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