La Solución Submarina a los Apagones Recurrentes en Canarias: Ingeniería Innovadora a 1.145 Metros de Profundidad
El Desafío Energético en las Islas Canarias
Las Islas Canarias han enfrentado durante años interrupciones eléctricas totales que afectan gravemente a su economía y calidad de vida. Estos apagones, causados por una combinación de factores geográficos, climáticos y de infraestructura, resaltan la vulnerabilidad de sistemas energéticos aislados. En un archipiélago como este, dependiente de importaciones de combustibles fósiles y expuesto a fenómenos meteorológicos intensos, la estabilidad de la red eléctrica se convierte en un imperativo crítico. La interconexión limitada con el continente europeo agrava el problema, ya que no existe una red continental que permita compensar déficits locales de manera inmediata.
Desde un punto de vista técnico, los apagones en Canarias se deben principalmente a la sobrecarga de generadores diésel y a la integración irregular de fuentes renovables como el viento y el sol, que son variables por naturaleza. En 2023, por ejemplo, se registraron múltiples incidentes que paralizaron industrias turísticas y servicios esenciales, generando pérdidas económicas estimadas en millones de euros. La necesidad de una solución escalable y sostenible ha impulsado proyectos innovadores que van más allá de las convenciones tradicionales de almacenamiento de energía.
En este contexto, la ciberseguridad juega un rol pivotal. Las redes eléctricas modernas, incluso en regiones remotas, están interconectadas mediante sistemas SCADA (Supervisory Control and Data Acquisition), que son susceptibles a ciberataques. Un apagón inducido por malware podría exacerbar estos problemas, como se ha visto en incidentes globales como el de Ucrania en 2015. Por ello, cualquier solución debe incorporar protocolos de encriptación robustos y monitoreo basado en inteligencia artificial para detectar anomalías en tiempo real.
Causas Profundas de los Apagones en el Archipiélago
La geografía insular de Canarias impone restricciones únicas al suministro energético. Con una demanda pico que supera los 1.000 megavatios en verano, impulsada por el turismo, la red actual depende en gran medida de plantas térmicas que operan con fuel oil y gas natural. Sin embargo, eventos como tormentas tropicales o fallos en la transmisión submarina entre islas provocan desequilibrios que llevan a desconexiones automáticas para proteger el sistema.
Estudios realizados por Red Eléctrica de España (REE) indican que el 40% de los apagones se atribuyen a fallos en la generación renovable intermitente, mientras que el 30% proviene de sobrecargas en cables submarinos. Estos cables, que conectan islas como Gran Canaria y Tenerife, están expuestos a corrosión marina y tensiones sísmicas, comunes en esta zona volcánica. Además, la dependencia de importaciones hace que fluctuaciones en los precios globales del petróleo amplifiquen la inestabilidad.
Desde la perspectiva de la inteligencia artificial, algoritmos de machine learning podrían predecir estos eventos analizando datos meteorológicos y de consumo en tiempo real. Modelos como redes neuronales recurrentes (RNN) han demostrado eficacia en pronósticos de demanda energética con una precisión del 95%, permitiendo ajustes proactivos en la generación. En Canarias, implementar IA en centros de control podría mitigar riesgos, integrando sensores IoT en subestaciones para un monitoreo continuo.
El blockchain emerge como una herramienta complementaria para la gestión descentralizada de la energía. Plataformas basadas en contratos inteligentes podrían facilitar transacciones peer-to-peer de energía renovable entre islas, reduciendo la dependencia de un grid centralizado y mejorando la resiliencia ante fallos. Por ejemplo, un sistema blockchain podría registrar y validar la producción de paneles solares en La Gomera para su “exportación” virtual a Lanzarote, optimizando el flujo sin intermediarios.
La Propuesta de Almacenamiento Submarino: Una Visión Técnica
La solución que está transformando el panorama energético en Canarias es un sistema de almacenamiento de energía hidráulica reversible submarino, ubicado a 1.145 metros de profundidad en las aguas atlánticas cercanas a Gran Canaria. Este proyecto, impulsado por la empresa británica Highview Power en colaboración con REE, utiliza la presión natural del océano para comprimir y expandir fluidos, generando electricidad bajo demanda.
El principio operativo se basa en la tecnología de almacenamiento por aire comprimido (CAES), adaptada al entorno marino. Durante periodos de exceso de generación renovable, bombas impulsan agua marina hacia el interior de una estructura esférica de acero reforzado, comprimiendo aire dentro de ella. Cuando se requiere energía, el agua se libera, expandiendo el aire a través de turbinas que producen electricidad. Esta “bestialidad de ingeniería”, como se le ha llamado, aprovecha la profundidad para un almacenamiento eficiente sin necesidad de cavernas terrestres, que son escasas en el terreno volcánico de las islas.
La estructura principal es una esfera de 30 metros de diámetro, fabricada con aleaciones resistentes a la corrosión como el titanio y el acero inoxidable duplex. Anclada al lecho marino mediante cables de polímero de alta resistencia, soporta presiones de hasta 115 bares, equivalentes a 1.145 metros de columna de agua. El sistema incluye válvulas hidráulicas automatizadas y sensores piezoeléctricos para monitorear integridad estructural en tiempo real.
En términos de capacidad, el prototipo inicial almacenará 300 megavatios-hora, suficiente para cubrir el 20% de la demanda pico de Gran Canaria durante cuatro horas. La eficiencia ronda el 70%, superior a muchas baterías de litio-ion en escalas masivas, y con un ciclo de vida estimado en 40 años. La instalación se realiza mediante buques especializados en ingeniería offshore, utilizando robots submarinos (ROV) para soldaduras precisas y pruebas de hermeticidad.
Aspectos de Ingeniería y Desafíos Técnicos
La implementación de este sistema submarino requiere avances en múltiples disciplinas de la ingeniería. Desde el diseño estructural, se emplean simulaciones por elementos finitos (FEA) con software como ANSYS para modelar cargas hidrodinámicas y sísmicas. Estas simulaciones predicen deformaciones bajo olas extremas, asegurando que la esfera resista huracanes categoría 5 con un factor de seguridad de 1.5.
El sistema de transmisión de energía involucra cables umbilicales de alta tensión, blindados contra interferencias electromagnéticas y equipados con repetidores ópticos para datos. La conexión a la red onshore se realiza mediante convertidores de frecuencia variables (VSC-HVDC), que minimizan pérdidas en distancias de hasta 10 kilómetros. En este punto, la ciberseguridad es esencial: firewalls basados en IA detectan intrusiones en protocolos como Modbus o DNP3, comunes en infraestructuras críticas.
La inteligencia artificial optimiza el ciclo de carga-descarga mediante algoritmos de optimización como el gradiente estocástico, que ajustan operaciones basados en pronósticos de viento y sol. Por instancia, un modelo de deep learning entrenado con datos históricos de REE podría anticipar excedentes renovables, activando compresores automáticamente para maximizar el almacenamiento.
En el ámbito del blockchain, el proyecto podría integrar un ledger distribuido para rastrear la trazabilidad de la energía almacenada. Cada ciclo de almacenamiento se registraría como un bloque, verificando la procedencia renovable y permitiendo certificados de carbono. Esto no solo fomenta la inversión verde, sino que asegura transparencia en auditorías regulatorias, alineándose con directivas europeas como el Green Deal.
Los desafíos incluyen la biología marina: la estructura debe ser neutral para ecosistemas locales, incorporando materiales no tóxicos y diseños que eviten la acumulación de sedimentos. Estudios de impacto ambiental, realizados con modelado hidrodinámico (MIKE 21), confirman un mínimo efecto en corrientes locales. Además, el mantenimiento submarino demanda vehículos autónomos (AUV) equipados con IA para inspecciones predictivas, reduciendo costos operativos en un 60% comparado con buceo humano.
Implicaciones para la Ciberseguridad en Infraestructuras Energéticas
En un mundo donde las amenazas cibernéticas evolucionan rápidamente, el almacenamiento submarino introduce nuevos vectores de riesgo. La interconexión remota requiere encriptación cuántica-resistente para comunicaciones satelitales, protegiendo contra ataques de denegación de servicio (DDoS) que podrían simular fallos mecánicos. Protocolos como IEC 62351 estandarizan la seguridad en subestaciones, pero su aplicación en entornos submarinos demanda adaptaciones, como nodos de cómputo edge con procesamiento local de datos sensibles.
La IA actúa como escudo proactivo: sistemas de detección de anomalías basados en autoencoders identifican patrones inusuales en flujos de datos, como intentos de manipulación de medidores. En Canarias, donde la red es un target potencial para actores estatales debido a su posición estratégica, integrar federated learning permite entrenar modelos sin compartir datos sensibles entre islas.
El blockchain fortalece la integridad: hashes criptográficos de transacciones energéticas previenen fraudes, como la doble contabilidad de kWh generados. Proyectos piloto en Europa, como el de la isla de El Hierro, ya usan blockchain para microgrids renovables, demostrando escalabilidad a sistemas como este submarino.
Integración con Tecnologías Emergentes y Sostenibilidad
La convergencia de IA, blockchain y ciberseguridad eleva este proyecto a un paradigma de tecnologías emergentes. Por ejemplo, gemelos digitales generados por IA simulan el comportamiento del sistema en entornos virtuales, permitiendo pruebas de escenarios de fallo sin interrupciones reales. Estos gemelos, alimentados por datos en tiempo real, optimizan el rendimiento y predicen mantenimientos con una precisión del 90%.
En sostenibilidad, el sistema reduce emisiones en un 25% al desplazar generación diésel, alineándose con metas de neutralidad carbono para 2050. La capacidad de escalado permite replicar la tecnología en otras regiones insulares, como el Caribe o el Pacífico, donde apagones son endémicos.
Desde el blockchain, smart contracts automatizan pagos por servicios de almacenamiento, incentivando productores renovables con tokens digitales respaldados por energía verde. Esto crea un ecosistema descentralizado, resilient ante monopolios energéticos.
Perspectivas Finales y Horizonte Futuro
Este proyecto submarino no solo resuelve los apagones en Canarias, sino que redefine la ingeniería energética global. Al combinar profundidad marina con avances en IA y blockchain, ofrece un modelo resilient y seguro para el siglo XXI. La implementación plena, prevista para 2025, podría estabilizar la red isleña, impulsando el turismo y la industria con un suministro ininterrumpido.
En última instancia, la integración de ciberseguridad robusta asegura que esta innovación no sea vulnerable a amenazas modernas, pavimentando el camino para una transición energética inclusiva. El futuro de Canarias, y de archipiélagos similares, radica en estas soluciones híbridas que fusionan naturaleza y tecnología.
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