Extensiones falsas de IA para Chrome con 300.000 usuarios roban credenciales y correos electrónicos.

Extensiones falsas de IA para Chrome con 300.000 usuarios roban credenciales y correos electrónicos.

Extensiones Falsas de Chrome que Simulan Herramientas de IA: Robo de Credenciales y Correos Electrónicos a Más de 300.000 Usuarios

Descubrimiento de la Amenaza

En el ecosistema de extensiones para navegadores web, particularmente en Google Chrome, ha surgido una campaña maliciosa que aprovecha la popularidad de las herramientas basadas en inteligencia artificial (IA). Investigadores de ciberseguridad han identificado un conjunto de extensiones falsas que se presentan como aplicaciones de IA generativa, atrayendo a más de 300.000 usuarios antes de ser detectadas y eliminadas de la Chrome Web Store. Estas extensiones no solo prometen funcionalidades avanzadas como generación de texto o asistencia en tareas creativas, sino que en realidad operan como vectores para el robo de datos sensibles, incluyendo credenciales de inicio de sesión y correos electrónicos.

La detección de esta amenaza se remonta a análisis recientes realizados por firmas especializadas en seguridad digital, quienes notaron patrones anómalos en el comportamiento de ciertas extensiones. Estas aplicaciones maliciosas fueron publicadas bajo nombres que evocan asociaciones con modelos de IA reconocidos, como variaciones de “ChatGPT” o herramientas similares, lo que facilitó su adopción rápida entre usuarios en busca de productividad mejorada. El impacto inicial se midió en instalaciones que superaron las 300.000, distribuidas globalmente, con un enfoque en regiones donde el uso de extensiones de navegador es prevalente, como América Latina, Europa y Asia.

Desde un punto de vista técnico, estas extensiones aprovechan las APIs de Chrome para acceder a permisos amplios, solicitando acceso a datos de formularios web y pestañas activas. Esto permite la captura de información en tiempo real durante sesiones de navegación, un método común en ataques de phishing avanzado. La integración simulada de IA sirve como cebo, ya que los usuarios otorgan permisos sin cuestionar, confiando en la reputación de la tecnología subyacente.

Mecanismos de Funcionamiento Técnico

El núcleo de estas extensiones maliciosas reside en su arquitectura JavaScript, que se ejecuta en el contexto del navegador del usuario. Al instalarse, las extensiones declaran manifiestos que incluyen permisos como “tabs”, “activeTab” y “storage”, permitiendo la lectura de contenido de páginas web y el almacenamiento local de datos. Sin embargo, el código malicioso va más allá, implementando scripts que interceptan eventos de formulario, como el envío de credenciales en sitios de login.

Específicamente, estas extensiones utilizan técnicas de inyección de scripts para monitorear campos de entrada en formularios HTML. Cuando un usuario ingresa datos en plataformas como Gmail, Outlook o sitios bancarios, el script captura el valor del campo mediante métodos como getAttribute o event listeners en elementos input. Los datos robados se codifican en base64 o JSON y se envían a servidores controlados por los atacantes a través de solicitudes HTTP POST a endpoints remotos, a menudo disfrazados como actualizaciones de IA.

Además, para evadir detecciones iniciales, las extensiones incorporan elementos de ofuscación en su código fuente. Funciones como eval() o codificación dinámica se emplean para ocultar payloads maliciosos, haciendo que el análisis estático sea más desafiante. En términos de IA simulada, las extensiones responden a comandos del usuario con respuestas pregeneradas o redirigidas a APIs legítimas, manteniendo la ilusión de funcionalidad mientras recolectan datos en segundo plano. Este enfoque híbrido combina ingeniería social con explotación técnica, explotando la confianza en la IA emergente.

Desde la perspectiva de la ciberseguridad, este tipo de malware se clasifica como un infostealer, similar a herramientas como RedLine o Raccoon, pero adaptado al entorno de extensiones de navegador. La propagación se facilita por la Chrome Web Store, que, aunque cuenta con revisiones automatizadas, no siempre detecta comportamientos runtime maliciosos. Los atacantes actualizan iterativamente las extensiones para sortear filtros, utilizando dominios dinámicos para exfiltración de datos.

Impacto en la Seguridad de los Usuarios

El robo de credenciales y correos electrónicos representa un riesgo significativo para la privacidad y la seguridad digital de los afectados. Con más de 300.000 instalaciones, el potencial para brechas masivas es alarmante. Las credenciales capturadas pueden usarse para accesos no autorizados a cuentas personales, corporativas o financieras, facilitando ataques posteriores como el ransomware o la suplantación de identidad.

En el contexto latinoamericano, donde el uso de navegadores como Chrome es dominante y la conciencia sobre ciberseguridad varía, esta amenaza podría amplificar vulnerabilidades. Por ejemplo, usuarios en países como México, Brasil o Colombia, que dependen de servicios en la nube para trabajo remoto, enfrentan un mayor riesgo de exposición. Los correos electrónicos robados sirven como vectores para campañas de phishing dirigidas, donde los atacantes envían mensajes personalizados basados en datos reales.

Cuantitativamente, si asumimos un 10% de usuarios activos entre las instalaciones, esto implica al menos 30.000 víctimas potenciales. El daño económico indirecto incluye costos de recuperación de cuentas, como cambios de contraseñas y monitoreo de crédito. En entornos empresariales, la filtración de credenciales corporativas podría comprometer redes internas, exponiendo datos sensibles a brechas mayores.

La intersección con la IA añade una capa de complejidad. Al explotar la hype alrededor de herramientas como GPT, estos ataques erosionan la confianza en aplicaciones legítimas de IA. Usuarios que experimentan fallos en estas extensiones falsas podrían desestimar herramientas reales, impactando la adopción de tecnologías emergentes en ciberseguridad, como detección de anomalías basada en IA.

Análisis de la Campaña Maliciosa

La campaña detrás de estas extensiones parece orquestada por actores cibernéticos motivados por ganancias financieras, posiblemente grupos de ciberdelincuentes de Europa del Este o Asia, basados en patrones de infraestructura observados. Los dominios de exfiltración se registran en servicios anónimos, y los pagos por instalaciones podrían involucrar mercados negros donde se venden datos robados.

Técnicamente, el análisis forense revela que las extensiones comparten similitudes en su código, sugiriendo un kit de desarrollo malicioso (MDK) reutilizable. Esto incluye bibliotecas para encriptación de datos y rotación de C2 (command and control) servers. La eliminación de las extensiones de la Chrome Web Store ocurrió tras reportes coordinados, pero versiones residuales podrían persistir en instalaciones offline o forks no oficiales.

En comparación con amenazas previas, como las extensiones maliciosas de 2022 que robaban cookies de sesión, esta campaña es más sofisticada al integrar temas de IA. Esto refleja una tendencia en ciberseguridad: la weaponización de tecnologías emergentes para ofuscación y atractivo. Expertos recomiendan monitoreo continuo de permisos en extensiones, ya que solicitudes excesivas, como acceso a “all_urls”, son banderas rojas.

Para mitigar, Google ha fortalecido sus políticas de revisión, incorporando análisis dinámicos con machine learning para detectar comportamientos anómalos. Sin embargo, la responsabilidad recae en los usuarios y desarrolladores para reportar irregularidades tempranamente.

Medidas de Prevención y Mejores Prácticas

Para protegerse contra extensiones maliciosas como estas, los usuarios deben adoptar prácticas de higiene digital rigurosas. En primer lugar, verificar la autenticidad de las extensiones revisando reseñas, calificaciones y el desarrollador oficial. Extensiones con miles de instalaciones pero reseñas inconsistentes merecen escrutinio.

Limitar permisos es crucial: durante la instalación, rechazar accesos innecesarios, como lectura de todas las pestañas si la extensión solo promete asistencia de texto. Herramientas como uBlock Origin o extensiones de seguridad como NoScript pueden bloquear scripts maliciosos en páginas web.

En entornos corporativos, implementar políticas de gestión de extensiones a través de Google Workspace o herramientas como Chrome Enterprise permite whitelisting de aplicaciones aprobadas. Monitoreo con soluciones SIEM (Security Information and Event Management) detecta exfiltraciones tempranas.

Para desarrolladores de IA, es esencial documentar claramente los permisos y evitar nombres que imiten competidores, reduciendo confusiones. En el ámbito educativo, campañas de concientización sobre riesgos de IA falsa deben integrarse en programas de ciberseguridad regionales.

Adicionalmente, el uso de autenticación multifactor (MFA) mitiga el impacto del robo de credenciales, ya que un segundo factor de verificación bloquea accesos no autorizados. Actualizaciones regulares del navegador y escaneos con antivirus que incluyen módulos para extensiones son recomendables.

Implicaciones en el Ecosistema de IA y Ciberseguridad

Esta incidente subraya la vulnerabilidad inherente en la distribución de software de navegador, donde la accesibilidad choca con la seguridad. La IA, como tecnología emergente, se convierte en un doble filo: acelera innovaciones pero también atrae explotación. En ciberseguridad, esto impulsa la necesidad de frameworks de verificación basados en IA para detectar malware simulado.

Desde una perspectiva regulatoria, agencias como la FTC en EE.UU. o equivalentes en Latinoamérica podrían requerir auditorías más estrictas para tiendas de aplicaciones. La colaboración entre plataformas como Chrome y comunidades de código abierto fomenta detección proactiva.

En blockchain y tecnologías descentralizadas, paralelos existen con dApps maliciosas en wallets de navegador, donde extensiones como MetaMask son targets. Lecciones de este caso aplican a ecosistemas emergentes, enfatizando verificación de contratos inteligentes y permisos granulares.

Globalmente, el aumento de ataques a extensiones refleja la maduración del panorama de amenazas, requiriendo inversión en R&D para contramedidas. Organizaciones como OWASP actualizan guías para desarrollo seguro de extensiones, incorporando pruebas de penetración específicas para IA.

Consideraciones Finales

La proliferación de extensiones falsas que simulan IA en Chrome representa un recordatorio crítico de los riesgos en la adopción de tecnologías emergentes. Con más de 300.000 usuarios afectados, el robo de credenciales y correos electrónicos destaca la urgencia de vigilancia continua y educación en ciberseguridad. Al implementar medidas preventivas y fomentar revisiones estrictas en plataformas de distribución, se puede mitigar estos vectores de ataque, protegiendo la integridad digital en un mundo cada vez más interconectado. La evolución de la IA debe ir de la mano con robustas defensas, asegurando que la innovación no comprometa la seguridad fundamental.

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