Perú | Hidrandina insta a las compañías de telecomunicaciones a remover el cableado con el fin de mitigar riesgos eléctricos.

Perú | Hidrandina insta a las compañías de telecomunicaciones a remover el cableado con el fin de mitigar riesgos eléctricos.

Retiro de Cableado en Infraestructuras de Telecomunicaciones: Implicaciones Técnicas y de Seguridad en el Contexto Peruano

En el ámbito de las infraestructuras críticas de telecomunicaciones y energía, la coexistencia de redes eléctricas y sistemas de comunicación representa un desafío técnico significativo. La reciente exhortación de Hidrandina, distribuidora eléctrica en el norte de Perú, a las empresas de telecomunicaciones para retirar cableado innecesario o obsoleto, subraya la necesidad de mitigar riesgos eléctricos inherentes a la superposición de estas redes. Este artículo analiza en profundidad los aspectos técnicos de esta problemática, explorando las tecnologías involucradas, los riesgos operativos y de ciberseguridad, las normativas aplicables y las mejores prácticas para una implementación segura y eficiente.

Contexto Técnico de la Superposición de Redes Eléctricas y de Telecomunicaciones

Las redes de telecomunicaciones en entornos urbanos y rurales de Perú, al igual que en muchos países en desarrollo, han evolucionado de manera orgánica, lo que ha llevado a una proliferación de cableado aéreo compartido con las líneas de distribución eléctrica. Este cableado, que incluye pares de cobre para telefonía fija, cables coaxiales para televisión por cable y, en menor medida, fibras ópticas iniciales, se instala frecuentemente en postes eléctricos propiedad de entidades como Hidrandina. La superposición surge de la necesidad histórica de compartir infraestructura para reducir costos, pero genera vulnerabilidades técnicas inherentes.

Desde una perspectiva técnica, los cables de telecomunicaciones no están diseñados para soportar las mismas condiciones ambientales y eléctricas que las líneas de media y baja tensión. Por ejemplo, un cable de telecomunicaciones expuesto a fallos en la red eléctrica, como cortocircuitos o descargas atmosféricas, puede inducir corrientes parásitas o arcos eléctricos que comprometen su integridad. Según estándares internacionales como el IEEE 1590-2019, que aborda la compatibilidad electromagnética en instalaciones compartidas, la proximidad entre conductores de potencia y señales de datos puede generar interferencias electromagnéticas (EMI) que degradan la calidad de servicio (QoS) en redes de telecomunicaciones.

En Perú, esta situación se agrava por factores geográficos y climáticos, como las lluvias intensas en la región norte, donde opera Hidrandina. Eventos como vientos fuertes o inundaciones pueden desplazar cables, aumentando el riesgo de contactos accidentales con líneas energizadas. Un análisis técnico revela que el cableado obsoleto, a menudo de cobre trenzado no apantallado, carece de protecciones contra sobrevoltajes transitorios, lo que lo hace susceptible a daños permanentes. La migración hacia tecnologías como la fibra óptica monomodo (SMF-28 de Corning, por ejemplo) ofrece aislamiento galvánico inherente, pero requiere retiro coordinado del cableado legacy para evitar interferencias residuales.

Riesgos Eléctricos y sus Implicaciones en la Seguridad de las Redes

Los riesgos eléctricos primarios identificados en esta exhortación incluyen electrocuciones, incendios y fallos en el suministro de energía. Técnicamente, un contacto entre un cable de telecomunicaciones y una línea de 13.2 kV (tensión típica en distribución de Hidrandina) puede generar un arco eléctrico con temperaturas superiores a 5000°C, propagando daños a estructuras adyacentes. Este fenómeno, conocido como flashover, se modela mediante ecuaciones de la física del plasma, donde la energía liberada E = (1/2)CV² (con C como capacitancia y V como voltaje) excede con creces los umbrales de aislamiento de materiales dieléctricos en cables de telecom.

Más allá de los riesgos físicos, esta superposición impacta la ciberseguridad de las infraestructuras de telecomunicaciones. Un fallo eléctrico inducido puede causar outages en nodos de red, creando ventanas de oportunidad para ataques cibernéticos oportunistas. Por instancia, en redes SCADA (Supervisory Control and Data Acquisition) utilizadas para monitoreo de telecomunicaciones, un corte físico podría deshabilitar firewalls o sistemas de detección de intrusiones (IDS), permitiendo accesos no autorizados vía protocolos como Modbus o DNP3 expuestos. La NIST SP 800-82, guía para seguridad en sistemas de control industrial, enfatiza que las amenazas físicas deben integrarse en marcos de ciberseguridad, ya que un 30% de brechas en infraestructuras críticas inician con fallos no digitales, según reportes de ICS-CERT.

En el contexto peruano, donde la penetración de 5G está en etapas iniciales (con despliegues de Claro y Movistar), el cableado aéreo legacy representa un cuello de botella. La transición a redes de acceso radio (RAN) requiere backhaul de fibra óptica subterránea o elevada, pero la presencia de cables obsoletos complica las inspecciones y mantenimientos. Un estudio técnico de la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones) indica que en América Latina, el 40% de las interrupciones en servicios de telecomunicaciones se deben a fallos en infraestructura compartida, con riesgos eléctricos contribuyendo al 15% de estos casos.

Tecnologías y Protocolos para Mitigar Riesgos en Cableado Compartido

Para abordar estos desafíos, se recomiendan tecnologías específicas de aislamiento y monitoreo. Una solución clave es el uso de separadores de cables (spacers) conforme al estándar IEC 61284, que mantienen distancias mínimas de 0.5 metros entre líneas eléctricas y de telecomunicaciones. Estos dispositivos, fabricados en polímeros de alta resistencia dieléctrica como el polietileno reticulado (XLPE), reducen la inductancia mutua y previenen contactos inducidos por viento.

En términos de telecomunicaciones, la adopción de cables híbridos (fibra + cobre) con blindaje Faraday integrado mitiga EMI. Protocolos como GPON (Gigabit Passive Optical Network) para FTTH (Fiber to the Home) operan en longitudes de onda de 1310/1490 nm, inmunes a interferencias eléctricas, pero requieren retiro de cobre para optimizar el ancho de banda. Herramientas de diagnóstico, como OTDR (Optical Time-Domain Reflectometer), permiten mapear y identificar cables defectuosos, con precisión de hasta 1 metro en distancias de 100 km.

Desde la perspectiva de ciberseguridad, integrar sensores IoT en postes eléctricos para monitoreo en tiempo real es esencial. Dispositivos basados en LoRaWAN o NB-IoT detectan vibraciones o contactos anómalos, transmitiendo datos vía protocolos seguros como MQTT over TLS. En Perú, la implementación de estos sistemas debe alinearse con la Ley N° 30096 de Ciberseguridad, que obliga a operadores de telecomunicaciones a reportar incidentes que afecten infraestructuras críticas en un plazo de 24 horas.

  • Separadores y aisladores: Cumplen con NEMA C-29 para fijación en postes, reduciendo riesgos de contacto por un 70% según pruebas de laboratorio.
  • Monitoreo predictivo: Algoritmos de machine learning en edge computing analizan patrones de vibración para predecir fallos, utilizando modelos como LSTM (Long Short-Term Memory) para series temporales.
  • Migración a fibra subterránea: Reduce exposición a riesgos aéreos, con ductos HDPE (High-Density Polyethylene) resistentes a corrosión y presiones hidrostáticas.

Implicaciones Regulatorias y Operativas en Perú

La exhortación de Hidrandina se enmarca en el Reglamento de Instalaciones Eléctricas de Uso Público (RIEUP) del Ministerio de Energía y Minas (MINEM) de Perú, que en su artículo 45 establece distancias mínimas de separación entre cables energizados y de señales. No cumplir con estas normas puede resultar en sanciones administrativas de hasta 100 UIT (aproximadamente 500,000 soles peruanos), además de responsabilidad civil por daños a terceros.

Operativamente, el retiro de cableado implica un proceso coordinado entre Hidrandina, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y operadores como Telefónica del Perú o Entel. Un plan típico incluye fases de inventario (usando GIS para mapeo georreferenciado), desmantelamiento selectivo y verificación post-retiro con pruebas de aislamiento (megger testing a 500V DC). La economía circular juega un rol: el cobre recuperado puede reciclarse, reduciendo el impacto ambiental y generando ingresos para reinversión en 5G.

En términos de beneficios, el retiro reduce el MTTR (Mean Time To Repair) en un 50%, según benchmarks de la GSMA para redes en América Latina. Además, alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 9: Industria, Innovación e Infraestructura), promoviendo redes resilientes ante cambio climático. Sin embargo, desafíos operativos incluyen costos iniciales estimados en 20-50 soles por metro lineal, financiables mediante subsidios del Fondo de Inversión en Telecomunicaciones (FIT).

Casos de Estudio y Mejores Prácticas Internacionales

Experiencias internacionales ofrecen lecciones valiosas. En Brasil, la ANATEL (Agencia Nacional de Telecomunicaciones) impulsó un programa similar en 2020, retirando 10,000 km de cableado en São Paulo, lo que redujo incidentes eléctricos en un 65%. Técnicamente, utilizaron drones equipados con LiDAR para inspecciones aéreas, generando modelos 3D de postes con precisión sub-métrica, integrados a software como AutoCAD Civil 3D.

En México, la SCT (Secretaría de Comunicaciones y Transportes) aplicó estándares TIA-568 para cableado estructurado, migrando a OPGW (Optical Ground Wire) en líneas de transmisión, que combina fibra óptica con conductores de tierra para protección contra rayos. Estas prácticas, adaptables a Perú, enfatizan la colaboración público-privada, con contratos de concesión que incluyen cláusulas de mantenimiento compartido.

Otras mejores prácticas incluyen auditorías anuales conforme a ISO 55001 para gestión de activos, y simulaciones CFD (Computational Fluid Dynamics) para predecir comportamientos de cables bajo vientos de hasta 100 km/h. En ciberseguridad, la adopción de zero-trust architecture en redes post-retiro asegura que solo dispositivos autorizados accedan a backhaul, mitigando riesgos de supply chain attacks en hardware legacy.

Tecnología Estándar Aplicado Beneficio Principal Riesgo Mitigado
Fibra Óptica SMF IEC 60793-2 Aislamiento galvánico EMI y corrientes inducidas
Separadores de Cables IEEE 1590 Distancia física Contactos accidentales
Sensores IoT LoRa ETSI EN 300 220 Monitoreo en tiempo real Fallos no detectados
OPGW Híbrido IEC 61232 Protección contra rayos Sobrevoltajes transitorios

Impacto en Tecnologías Emergentes como 5G y Edge Computing

El retiro de cableado legacy es crucial para el despliegue de 5G en Perú, donde el espectro sub-6 GHz asignado por el MTC requiere backhaul de baja latencia (<1 ms). Cables obsoletos introducen jitter y packet loss, incompatibles con slices de red URLLC (Ultra-Reliable Low-Latency Communications) definidos en 3GPP Release 16. Técnicamente, la migración a fronthaul CPRI/eCPRI sobre fibra reduce la dependencia de cobre, con tasas de datos de hasta 25 Gbps por lambda.

En edge computing, nodos distribuidos en postes eléctricos post-retiro pueden hospedar micro data centers con procesadores ARM de bajo consumo, ejecutando workloads de IA para optimización de red. Sin embargo, la exposición a riesgos eléctricos residuales podría afectar la integridad de datos, por lo que se recomiendan UPS (Uninterruptible Power Supplies) con baterías LiFePO4 y redundancia N+1. La integración con blockchain para trazabilidad de activos (usando Hyperledger Fabric) asegura auditorías inmutables de mantenimientos, alineado con prácticas de ciberseguridad en supply chain.

Proyecciones indican que, para 2025, Perú podría alcanzar 70% de cobertura 5G si se acelera el retiro, impulsando IoT en sectores como agricultura y minería, donde sensores remotos dependen de redes resilientes.

Conclusiones y Recomendaciones Finales

La exhortación de Hidrandina representa un paso crítico hacia la modernización de infraestructuras en Perú, integrando consideraciones técnicas de seguridad eléctrica con avances en telecomunicaciones y ciberseguridad. Al retirar cableado obsoleto, se mitigan no solo riesgos inmediatos como electrocuciones e incendios, sino también vulnerabilidades sistémicas que afectan la resiliencia digital. La adopción de estándares internacionales, tecnologías de monitoreo avanzado y marcos regulatorios robustos permitirá una transición eficiente, beneficiando a operadores, reguladores y usuarios finales.

Recomendaciones incluyen la formación de comités intersectoriales para planes de acción, inversión en capacitación técnica bajo normas como CompTIA Network+ adaptadas a contextos locales, y evaluaciones de impacto ambiental para reciclaje de materiales. En resumen, esta iniciativa no solo reduce riesgos operativos, sino que pavimenta el camino para una economía digital segura y sostenible en el país.

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