Chile: La UDI da a conocer la creación de una comisión investigadora sobre el proyecto de cable submarino que une Chile y China, al afirmar que existe una red de omisiones.

Chile: La UDI da a conocer la creación de una comisión investigadora sobre el proyecto de cable submarino que une Chile y China, al afirmar que existe una red de omisiones.

Análisis Técnico del Proyecto de Cable Submarino entre Chile y China: Implicaciones en Ciberseguridad y Soberanía Digital

Introducción al Contexto Geopolítico y Técnico

El anuncio de la Unión Demócrata Independiente (UDI) en Chile sobre la formación de una comisión investigadora respecto al proyecto de cable submarino entre Chile y China resalta preocupaciones significativas en el ámbito de la ciberseguridad y la infraestructura crítica de telecomunicaciones. Este iniciativa, promovida por entidades chinas como HMN Tech, busca conectar el continente americano con Asia a través de una red de fibra óptica submarina que pasaría por Chile, Argentina y otros países sudamericanos. Desde una perspectiva técnica, los cables submarinos representan el backbone fundamental de la conectividad global, transportando más del 99% del tráfico internacional de datos. Sin embargo, la participación de actores estatales chinos en tales proyectos introduce riesgos inherentes relacionados con la soberanía de datos, la vigilancia y la potencial inserción de backdoors en la infraestructura.

En este artículo, se examina el proyecto en profundidad, enfocándose en sus componentes técnicos, las omisiones identificadas en el proceso de aprobación y las implicaciones para la ciberseguridad nacional. Se basa en estándares internacionales como los definidos por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y mejores prácticas de la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad de Estados Unidos (CISA), adaptadas al contexto latinoamericano. La ausencia de evaluaciones exhaustivas de riesgos cibernéticos en la fase inicial del proyecto subraya una red de omisiones que podría comprometer la integridad de las comunicaciones regionales.

Descripción Técnica de la Infraestructura de Cables Submarinos

Los cables submarinos de fibra óptica operan bajo el principio de multiplexación por división de longitud de onda (WDM, por sus siglas en inglés), permitiendo la transmisión de terabits de datos por segundo a través de hilos de vidrio delgados como un cabello humano. Un cable típico, como el propuesto en este proyecto, incorpora múltiples fibras ópticas protegidas por capas de polietileno, acero y gel hidrofóbico para resistir presiones oceánicas de hasta 8.000 metros de profundidad. El sistema de aterrizaje en Chile involucraría estaciones de cableado en puertos como Valparaíso o Arica, donde se realizan las conexiones a la red terrestre mediante amplificadores ópticos y repetidores sumergidos cada 50-100 kilómetros.

Desde el punto de vista de la arquitectura de red, este cable formaría parte de un consorcio multilateral, similar al proyecto 2Africa o el Southern Cross, integrándose con protocolos de enrutamiento como Border Gateway Protocol (BGP) para el intercambio de tráfico IP. La latencia reducida entre Sudamérica y Asia —potencialmente inferior a 150 milisegundos— beneficiaría aplicaciones de baja latencia como el comercio electrónico y la inteligencia artificial distribuida. No obstante, la dependencia de proveedores chinos para componentes clave, como transpondedores ópticos y multiplexores, plantea vulnerabilidades. Estos dispositivos podrían incorporar firmware no auditado, susceptible a exploits como los identificados en informes de la NSA sobre hardware de Huawei, donde se detectaron puertas traseras que permiten la intercepción pasiva de datos.

En términos de estándares, el proyecto debe adherirse a la Recomendación ITU-T G.977 de la UIT para sistemas de cables submarinos, que especifica requisitos de redundancia y monitoreo. Sin embargo, las omisiones reportadas por la UDI incluyen la falta de auditorías independientes en la cadena de suministro, lo que viola principios de la NIST SP 800-161 para la gestión de riesgos en la adquisición de tecnología. Esta brecha podría exponer el tráfico de datos chilenos a riesgos de manipulación, especialmente en un contexto donde el 70% del tráfico global pasa por cables controlados por pocos operadores.

Riesgos Cibernéticos Asociados al Proyecto

La ciberseguridad en cables submarinos se centra en tres pilares: confidencialidad, integridad y disponibilidad (CID). La confidencialidad se ve amenazada por la posibilidad de tapping submarino, una técnica donde se insertan derivadores ópticos para copiar señales sin interrumpir el flujo principal. Aunque físicamente desafiante, agencias estatales con capacidades avanzadas, como las atribuidas al Ministerio de Seguridad del Estado chino, han demostrado esta capacidad en ejercicios documentados por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). En el caso del cable Chile-China, la ruta propuesta a lo largo de la costa pacífica podría facilitar puntos de acceso en aguas internacionales, donde la jurisdicción es limitada por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS).

Respecto a la integridad, los repetidores sumergidos representan vectores de ataque. Estos dispositivos, alimentados por hasta 10.000 voltios desde las estaciones terrestres, utilizan DSP (procesadores de señal digital) para regenerar señales. Si fabricados por entidades chinas, podrían incluir vulnerabilidades zero-day explotables remotamente, similar al incidente de SolarWinds en 2020, donde se inyectó malware en actualizaciones de software. Un análisis técnico revela que el protocolo de control de los repetidores, basado en SLTE (Submarine Line Terminal Equipment), carece frecuentemente de encriptación end-to-end en implementaciones comerciales, permitiendo la inyección de paquetes maliciosos que alteren el enrutamiento BGP y redirijan tráfico sensible.

La disponibilidad se compromete por riesgos físicos y cibernéticos híbridos. Cortes intencionales, como los reportados en el Mar Rojo en 2024 atribuidos a actores no estatales, podrían aislar regiones enteras. En este proyecto, la omisión de planes de contingencia redundantes —como rutas alternativas vía el Atlántico— viola las directrices de la ENISA para resiliencia de infraestructuras críticas. Además, la integración con redes 5G chinas en Asia podría propagar amenazas como ataques DDoS amplificados, donde el volumen de tráfico submarino se usa para saturar enlaces terrestres. Estadísticas de la TeleGeography indican que los cables asiáticos manejan el 40% del tráfico global, amplificando estos riesgos para Chile como punto de entrada sudamericano.

  • Vulnerabilidades en la cadena de suministro: Componentes de HMN Tech, subsidiaria de State Grid Corporation of China, no han sido certificados bajo esquemas como el Trusted Technology Provider del Departamento de Defensa de EE.UU., exponiendo a riesgos de sabotaje estatal.
  • Intercepción de datos soberanos: Tráfico gubernamental y financiero chileno podría fluir sin segmentación adecuada, contraviniendo la Ley 19.628 de Protección de Datos Personales en Chile.
  • Riesgos geopolíticos: En un escenario de tensiones EE.UU.-China, el cable podría ser blanco de sanciones o ciberoperaciones, como las Operation Soft Cell reveladas por Cybereason en 2019.

Implicaciones Regulatorias y Operativas en Chile

Desde el marco regulatorio chileno, la Subsecretaría de Telecomunicaciones (SUBTEL) es responsable de autorizar aterrizajes de cables bajo la Ley General de Telecomunicaciones N° 18.168. La comisión investigadora impulsada por la UDI busca esclarecer omisiones en la evaluación de impacto ambiental y de seguridad, particularmente la ausencia de un análisis de amenazas cibernéticas conforme al Decreto Supremo N° 25 de 2019 sobre ciberseguridad crítica. Este vacío regulatorio contrasta con marcos más robustos en la Unión Europea, donde el Reglamento de Ciberseguridad (NIS2) exige revisiones de terceros en proyectos de infraestructura transfronteriza.

Operativamente, la integración del cable requeriría actualizaciones en la red nacional de fibra óptica, gestionada por operadores como Entel y Movistar. Esto implica la adopción de protocolos seguros como IPsec para VPNs submarinas y el despliegue de sistemas de detección de intrusiones (IDS) en estaciones de aterrizaje. Sin embargo, la falta de transparencia en los contratos con HMN Tech —reportada en el anuncio de la UDI— impide la verificación de cláusulas de auditoría, esenciales para mitigar riesgos de exportación de datos a servidores chinos bajo la Ley de Inteligencia Nacional de China de 2017, que obliga a las empresas a cooperar con el gobierno.

En términos de beneficios potenciales, el proyecto podría reducir la latencia en un 30% para el intercambio de datos con Asia, fomentando el desarrollo de IA y blockchain en Chile. Por ejemplo, la conexión directa facilitaría nodos de cómputo distribuido para modelos de machine learning, alineados con la Estrategia Nacional de IA de 2021. No obstante, estos gains deben equilibrarse con medidas de mitigación, como la diversificación de proveedores y la implementación de zero-trust architecture en la red, según las directrices de la ISO/IEC 27001.

Aspecto Técnico Riesgo Identificado Mitigación Recomendada
Transmisión Óptica WDM Posible tapping en repetidores Encriptación cuántica-resistente (e.g., AES-256 con QKD)
Enrutamiento BGP Manipulación de rutas Implementación de RPKI para validación de rutas
Estaciones de Aterrizaje Acceso físico no autorizado Monitoreo 24/7 con sensores IoT y biometría
Cadena de Suministro Backdoors en hardware Auditorías independientes bajo NIST SP 800-53

Análisis de las Omisiones en el Proceso de Aprobación

La “red de omisiones” mencionada por la UDI abarca múltiples fallas en el due diligence técnico. Primero, no se realizó una evaluación de vulnerabilidades conforme al marco MITRE ATT&CK para infraestructuras OT (tecnología operativa), ignorando tácticas como Tactic TA0108 (Lateral Movement) aplicables a redes submarinas. Segundo, la ausencia de consulta con agencias internacionales, como el Five Eyes o la OEA, limitó la inteligencia compartida sobre amenazas chinas, similar a las advertencias emitidas por el FBI en 2023 contra inversiones de Huawei en América Latina.

Técnicamente, el proyecto omite especificaciones para segmentación de tráfico, esencial para aislar datos sensibles mediante VLANs ópticas o SDN (Software-Defined Networking). Esto podría resultar en fugas de información clasificada, contraviniendo el Protocolo de Seguridad de la Información de la Presidencia de Chile. Además, la falta de simulacros de ciberataques en la fase de diseño viola las recomendaciones de la Cybersecurity Tech Accord, de la cual Chile es signatario indirecto a través de foros multilaterales.

En un análisis comparativo, proyectos similares como el cable EllaLink entre Europa y Brasil incorporaron revisiones de seguridad por entidades independientes, reduciendo riesgos en un 40% según métricas de la ENISA. Chile podría adoptar un enfoque análogo mediante la creación de un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) dedicado a infraestructuras submarinas, integrando herramientas como SIEM (Security Information and Event Management) para monitoreo en tiempo real.

Perspectivas Futuras y Recomendaciones Técnicas

Para avanzar, Chile debe priorizar la soberanía digital mediante la promulgación de regulaciones específicas para cables submarinos, inspiradas en la Ley de Seguridad de Telecomunicaciones de Australia de 2018, que prohíbe proveedores de alto riesgo. Técnicamente, se recomienda la adopción de tecnologías emergentes como la computación cuántica para encriptación, donde protocolos como BB84 aseguran claves inquebrantables contra eavesdropping. Además, la integración de blockchain para logs inmutables de accesos en estaciones de aterrizaje fortalecería la trazabilidad, alineándose con estándares IEEE 802.1X para autenticación.

En el ámbito de la IA, el cable podría habilitar federated learning entre centros de datos chilenos y asiáticos, pero requiere safeguards contra data poisoning, un riesgo documentado en papers de NeurIPS 2022. Operativamente, la formación de capacidades locales en ciberseguridad —a través de alianzas con universidades como la PUC— es crucial para auditar el proyecto independientemente.

Finalmente, este caso ilustra la intersección entre geopolítica y tecnología, donde las omisiones iniciales podrían tener repercusiones a largo plazo. La comisión investigadora representa una oportunidad para establecer precedentes en la gobernanza de infraestructuras críticas en América Latina, asegurando que el avance tecnológico no comprometa la seguridad nacional. Para más información, visita la fuente original.

En resumen, el proyecto de cable submarino entre Chile y China demanda un enfoque riguroso en ciberseguridad para mitigar riesgos inherentes y maximizar beneficios, posicionando a Chile como líder en conectividad segura en la región.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta